Feminismo y discernimiento

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Artista: Rosa Dengra

Artista: Rosa Dengra

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Vandana Shiva, licenciada en Física, Filosofía, ecologista ,escritora y activista en defensa del medio ambiente.

Shiva es autora de más  de 300 artículos en las revistas más prestigiosas  del mundo.

Pego un video dónde sus palabras limpian conceptos; realmente me impacto su  claridad.

Vivimos en una sociedad que ha puesto todos los valores del revés,

por eso están desvitalizados porque no corren con la Vida.

Cuando estamos desconectados de la Vida y sus valores intrínsecos,

vamos cómo borregos, corriendo ansiosos tal y cómo el perro guía indica,

y esto son los medios de información hoy en día, perros guías.

Todo está confuso o mejor dicho del revés.

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La mujer verdaderamente libre no tiene que convertirse en hombre imitando sus modus vivendi.

La mujer feminista no imita ni hace uso de su género para igualarlo al del hombre.

“Querer ser cómo el hombre” es  dar más categoría al hombre , lo que deja de manifiesto un machismo escondido;

totalmente al contrario, la mujer verdaderamente feminista manifiesta su característica de mujer en su modus vivendi,

aunque éste sea muy distinto al del hombre.

En el video que pego más abajo ,una mujer sin miedo habla claro sobre mentiras,

 mentiras que se convirtieron en valores sociales para una sociedad borrega.

¡Conéctate a la Vida!

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Unas palabras más de Vandana Shiva:

“¿Cómo se puede controlar a los que controlan el mundo?

En primer lugar, entendiendo nuestros propios poderes,

nuestras propias fortalezas y los límites que podemos poner.

En mi país, en mi tierra, el instrumento más potente que existe es el poder de la gente que dice no.

Cuando Gran Bretaña nos obligó a cultivar algo que no queríamos, no lo hicimos. Cuando nos forzaron a base de impuestos y tasas,

las mujeres se levantaron y les dijeron: ‘Preferimos morir antes que daros nuestro arroz’.

Además, ese momento coincidió con la grave hambruna en Bengala,

en la que murieron dos millones de personas. Esto fue en 1942.

 

 Ese es el poder que me interesa, el poder de decir no.

Es el poder de la desobediencia civil.

Cada vez que digo no al poder corporativo, estoy limitando el poder.

Es lo que hemos hecho con las semillas en los últimos 30 años.

Cuando Monsanto nos dijo que sería dueña de cada semilla

a través de los organismos genéticamente modificados y las patentes,

supimos que teníamos que protegerlas.

Teníamos que asegurar que todas y cada una de las semillas estuvieran en manos de los campesinos.

Hoy puedo decir, sinceramente, que, 30 años después,

la de Monsanto es una voz marginal entre la población”