Salud y Curación

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cuando eramos inocentes

He encontrado en un blog amigo http://hablemosdeucdm.blogspot.com.es/2016/05/facimoutreach-p-219.HTML

  un interesante comunicado de Ken Wapnick .

 Me ha ofrecido su lectura (en castellano gracias al administrador del blog: Toni) discernimiento sobre un tema

que siempre había -hasta ahora- tenido confuso; y es que , no podía aceptar que el cuerpo enfermara sin nuestro libre consentimiento.

Éste último -cómo queda explicitado en el comunicado- puede no ser  consciente,

pero siempre es la mente quién tiene el mando sobre el cuerpo, y no al revés.

La mente no sufre la voluntad del cuerpo físico, el cual es neutro y sólo cumple ordenes;

éstas  son nuestras creencias y sentires.

 

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Por otra parte, he agradecido el discernimiento que hace entre la salud (cómo opuesto a la enfermedad)   y la verdadera “Curación”

Salud y enfermedad son características del mundo dual, por ende , del cuerpo;

mientras la Curación real ,se da cuando  Despiertas  a lo que eres , has sido siempre y serás en un Pleno Presente: el Hijo Unigénito de Dios.

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Cómo el post empieza hablando de la posesión demoniaca y los estigmas ,

parece no tener nada que ver con el título de éste post,

más en realidad sí lo tiene,

ya que la batalla entre el bien y el mal es una batalla mundana,

al igual que la tan asídua batalla hoy, en hospitales y hogares entre la enfermedad y la salud.

Todo queda en el mundo ilusorio de las formas , mundo perceptual ,o mundo dual.

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Os pego éste interesantísimo Post:

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¿Cómo ve el Curso la “posesión” demoníaca y los “estigmas”?

P-219: ¿Cómo ve Un Curso de Milagros los temas de la posesión demoníaca que algunas organizaciones religiosas consideran tan real? ¿Afirma realmente el Curso que el mal no existe? ¿Afirma el Curso que no hay una batalla entre el Bien y el Mal? Y estoy seguro de que en alguna parte del Curso se afirma, si mi memoria no me falla, que nosotros no curamos sino que es Dios Quien lo hace. ¿Cómo, entonces, explica el Curso a los sanadores por la fe? Me refiero a casos legítimos apoyados por la Iglesia Católica, casos de individuos que tuvieron estigmas. Si la crucifixión no es importante, entonces ¿por qué personas como estas se ven afectadas con las heridas/llagas de la crucifixión?

Respuesta: Una de las diferencias fundamentales entre la teología cristiana y Un Curso de Milagros es que el Curso enseña que el pecado no es real. En el cristianismo, la creencia de que el pecado es real  está en la raíz de la totalidad de su sistema de creencias; es sinónimo del mal. Son, por lo tanto, enseñanzas que se excluyen entre sí, y las creencias y prácticas que se derivan de ellas también son mutuamente excluyentes. En el cristianismo, la idea del pecado adopta diferentes expresiones en la forma, una de las cuales es la posesión demoníaca. En el pensamiento cristiano, tanto el pecado como el mal representan la existencia de una voluntad en oposición a la de Dios. Tal es la naturaleza del pecado. El Curso, por el contrario, enseña que el pecado no existe y que no es posible ninguna oposición a la Voluntad de Dios: «(…) el pecado no es real, y todo lo que crees que inevitablemente ha de ocurrir como consecuencia de él [por ejemplo la posesión demoníaca] jamás podrá suceder, pues carece de causa. Acepta la Expiación con una mente receptiva que no abrigue la creencia de que has hecho del Hijo de Dios un demonio. El pecado no existe» (L.101.5.2-4). «Lo que se opone a Dios no existe» (L.137.11.3).

Es obvio que lo que no existe no puede luchar con lo que es real. De acuerdo con el Curso, únicamente Dios es real. Lo que parece batallar en el mundo son ideas imaginarias del ego: la idea inventada por el ego de lo que es “bueno”, en conflicto con la idea inventada del ego de lo que es “malo”. Este es el campo de batalla que es el hogar del sistema de pensamiento del ego, pero el Curso nos dice que no es real. La enseñanza del Curso con relación a esto puede resumirse así: el pecado no es real, así que no puede haber ningún demonio que personifique al pecado; el mal no existe, así que no puede haber una batalla entre el bien y el mal.

Para un creyente cristiano, la crucifixión y las heridas del Jesús crucificado son muy reales. Inspirada por la devoción a estas creencias, una persona con un deseo muy profundo de compartir los sufrimientos de la crucifixión como una manera de identificarse con el Jesús histórico podría experimentar la manifestación física de las heridas de la crucifixión, conocidas como estigmas. Sin embargo, incluso la Iglesia Católica admite que estas marcas físicas pueden ser causadas por un intenso estado psicológico, no por intervención divina. Esto no niega ni demuestra la devoción de la persona. Los estigmas han sido experimentados por personas que estaban psicológicamente desequilibradas, así como por personas que son consideradas santas —como por ejemplo San Francisco de Asís. Como con todo, el Curso lleva nuestro enfoque hacia el contenido, nunca hacia la forma. Toda forma, incluidos los estigmas, puede ser el resultado de la decisión del ego de separar, o de la decisión de unirnos en la mente con el Espíritu Santo, Quien refleja el amor de Dios en el sueño. El Curso no dice que la crucifixión no fue importante; la reinterpreta: «El mensaje de la crucifixión fue precisamente enseñar que no es necesario percibir ninguna forma de ataque en la persecución, pues no puedes ser perseguido» (T.6.I.4.6). El cristianismo enseña que el Hijo inocente de Dios, Jesús, murió para expiar los pecados de la humanidad y de este modo reabrió las puertas del Cielo que fueron cerradas cuando Adán y Eva cometieron el pecado original. El Curso enseña que las puertas del Cielo nunca se cerraron y que el pecado no existe. El Hijo único de Dios se compone de toda la Filiación, incluyendo a Jesús (no exclusivamente Jesús). Este único Hijo no puede ser dañado, no puede sufrir y no puede morir. De acuerdo con Un Curso de Milagros todo esto es cierto porque la separación nunca ocurrió, y el mundo y el cuerpo no son reales. Los eventos que ocurrieron en la vida del Jesús histórico fueron reinterpretados por quienes escribieron los evangelios y por los líderes de las instituciones religiosas, de acuerdo con su sistema de creencias. Nosotros que nos identificamos con el cuerpo y creemos en el sufrimiento y en la muerte, vemos la crucifixión de Jesús a la luz de nuestras creencias. Hacemos suposiciones basándonos en lo que sería cierto para nosotros si fuésemos crucificados, y damos por hecho que eso fue así también para él —que se sintió traicionado y victimizado, sufrió una agonía y murió. Puesto que Jesús no se identificaba con el cuerpo, y conocía su verdadera identidad como un Hijo de Dios, su experiencia de la crucifixión no fue así.

El Curso enseña que la verdadera curación es de la mente y sólo de la mente. Esta se logra a través del perdón, y conduce al deshacimiento de la creencia en la separación. Esta curación dará lugar a la paz, y puede que adopte o que no adopte alguna manifestación en la forma. Si se produce una verdadera curación de esta naturaleza, lo que suceda en la forma se vuelve irrelevante. La mente que elige creer en la separación y en la realidad del cuerpo puede elegir también que el cuerpo enferme. El Curso nos enseña que también es posible tomar otra decisión —la mente puede elegir contra la enfermedad. Cuando una persona, para curarse, busca la ayuda de un sanador por la fe y el cuerpo se cura, es debido a que en la mente se ha tomado una decisión en favor de la curación. Esa persona entonces se une con el sanador-por-fe compartiendo ambos el propósito de sanar. Esto es cierto incluso en los casos en los que no se produce contacto físico (M.5.II.2-4; III.1-2). Para cualquier curación que ocurra, la única explicación es la decisión en la mente del individuo. La curación definitiva es despertar del sueño de la separación, lo cual se logra al deshacer nuestra creencia en la separación. En realidad no ocurre nada excepto que ya no estaremos dormidos y nos conoceremos a nosotros mismos en nuestra verdadera identidad como el Hijo único de Dios. A esto es a lo que se refiere el Curso cuando dice: «La curación no procede directamente de Dios, Quien sabe que Sus creaciones gozan de perfecta plenitud. Aún así, la curación sigue siendo parte del ámbito de Dios porque procede de Su Voz y de Sus leyes» (T.7.IV.1.4-5). Lo que procede de Su Voz y de Sus leyes es la verdad de lo que somos. Es curación en el sentido de que la mente ya no estará enferma o demente por el pensamiento de separación.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions42.htm#Q219

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Una respuesta to “Salud y Curación”

  1. Masira Says:

    LECCIÓN 137 – 17 de Mayo

    Cuando me curo no soy el único que se cura.

    1. La idea de hoy sigue siendo el pensamiento central sobre el que descansa la salvación. 2Pues la curación es lo opuesto a todas las ideas del mundo que tienen que ver con la enfermedad y con los estados de separación. 3Aislarse uno de los demás y rehusar la unión es lo que da lugar a la enfermedad. 4Ésta se convierte en una puerta tras la cual se encierra a un ser separado, y donde se le mantiene aislado y solo.

    2. La enfermedad es aislamiento. 2Pues parece mantener a un ser separado del resto, para que sufra lo que los otros no sienten. 3Le otorga al cuerpo poder absoluto para hacer que la separación sea real y mantener a la mente en solitario confinamiento, dividida en pedazos y sujeta por una sólida muralla de carne enfermiza que no puede trascender.

    3. El mundo acata las leyes que la enfermedad apoya, pero la curación opera aparte de ellas. 2Es imposible que alguien pueda curarse solo. 3En la enfermedad, él no puede sino estar aparte y separado. 4Mas la curación es el resultado de su decisión de ser uno solo nuevamente, y de aceptar su Ser con todas Sus partes intactas e incólumes. 5En la enfermedad, su Ser aparenta estar desmembrado y desprovisto de la unidad que le da vida. 6Mas la curación se logra al él comprender que el cuerpo no tiene el poder de atacar la universal unicidad* del Hijo de Dios.

    4. El propósito de la enfermedad es demostrar que las mentiras son verdad. 2Mas la curación demuestra que sólo la verdad es verdad. 3La separación que la enfermedad pretende imponer en realidad jamás ha tenido lugar. 4Curar es meramente aceptar lo que siempre ha sido la simple verdad, lo cual seguirá siendo exactamente como siempre fue. 5No obstante, a los ojos acostum­brados a las ilusiones se les debe mostrar que lo que contemplan es falso. 6Así pues, la curación, que la verdad nunca necesitó, tiene que demostrar que la enfermedad no es real.

    5. La curación podría considerarse, por lo tanto, como un anti­-sueño que desplaza al sueño de enfermedad en nombre de la verdad, pero no en la verdad en sí. 2Así como el perdón pasa por alto todos los pecados, que nunca se cometieron, la curación desvanece las ilusiones que jamás tuvieron lugar. 3Y así como el mundo real emergerá para ocupar el lugar de lo que nunca suce­dió realmente, la curación ofrecerá restitución para los estados imaginarios e ideas falsas que los sueños han ido tejiendo y con­virtiendo en cuadros de la verdad.

    6. Mas no pienses que curar no es algo digno de ser tu función aquí. 2Pues el anti-Cristo se vuelve más poderoso que el Cristo para aquellos que sueñan que el mundo es real. 3El cuerpo parece ser más sólido y más estable que la mente. 4Y el amor se convierte en un sueño, mientras que el miedo continúa siendo la única rea­lidad que puede verse, justificarse y entenderse plenamente.

    7. Así como el perdón desvanecerá con su luz todo pecado y el mundo real ocupará el lugar de lo que has fabricado, asimismo la curación reemplazará las fantasías de enfermedad con las que nublas la simple verdad. 2Cuando se haya visto desaparecer la enfermedad, a pesar de todas las leyes que sostienen que es real, todas las preguntas habrán quedado contestadas. 3Y entonces se dejará de valorar y obedecer dichas leyes.

    8. La curación es libertad. 2Pues demuestra que los sueños no prevalecerán contra la verdad. 3La curación es algo que se com­parte. 4Y mediante este atributo demuestra que las leyes que son diferentes de las que sostienen que la enfermedad es inevitable son más poderosas que las leyes enfermizas que sostienen lo contrario. 5La curación es fuerza. 6Pues con su tierna mano se supera la debilidad, y las mentes que estaban amuralladas en un cuerpo quedan liberadas para unirse a otras .mentes, y así ser fuertes para siempre.

    9. La curación, el perdón y el feliz intercambio del mundo del dolor por uno en el que la tristeza no tiene cabida, son los medios por los que el Espíritu Santo te exhorta a que lo sigas. 2Sus dulces lecciones te enseñan cuán fácilmente puedes alcanzar la salva­ción y cuán poca práctica necesitas para dejar que Sus leyes reemplacen a las que tú promulgaste para mantenerte prisionero de la muerte. 3Su vida se vuelve la tuya propia, al tú extender la poca ayuda que Él te pide para liberarte de todo lo que jamás te causó dolor.

    10. Y a medida que te dejas curar, te das cuenta de que junto con­tigo se curan todos los que te rodean, los que te vienen a la mente, aquellos que están en contacto contigo y los que parecen no estarlo. 2Tal vez no los reconozcas a todos, ni comprendas cuán grande es la ofrenda que le haces al mundo cuando permi­tes que la curación venga a ti. 3Mas nunca te curas solo. 4Legiones y legiones de hermanos recibirán el regalo que tú recibes cuando te curas.

    11. Los que se han curado se convierten en los instrumentos de la curación. 2Y no transcurre tiempo alguno entre el instante en que son curados y aquel en que toda la gracia de curación les es dada para que ellos a su vez la den. 3Lo que se opone a Dios no existe, y aquel que no lo acepta en su mente se convierte en un refugio donde los que están cansados pueden hallar descanso. 4Pues ahí es donde se otorga la verdad, y ahí es donde todas las ilusiones se llevan ante la verdad.

    12. ¿No le ofrecerías refugio a la Voluntad de Dios? 2Pues con ello sólo estarías invitando a tu Ser a estar en su propia casa. 3¿Y podría acaso rechazarse semejante invitación? 4Pide que ocurra lo inevitable y jamás fracasarás. 5La otra opción es pedir que lo que no puede ser, sea, y esto es algo que jamás podrá tener lugar. 6Hoy pedimos que sólo la verdad ocupe nuestras mentes; que los pensamientos de curación vayan en este día desde lo que ya se ha curado a lo que todavía tiene que curarse, conscientes de que ambas cosas ocurrirán al unísono.

    13. Cuando el reloj marque la hora, recordaremos que nuestra función es permitir que nuestras mentes sean curadas, para que podamos llevar la curación al mundo e intercambiar la maldición por bendiciones, el dolor por la alegría y la separación por la paz de Dios. 2¿No vale la pena, acaso, dar un minuto de cada hora a cambio de semejante regalo? 3¿Y no es un poco de tiempo una ofrenda insignificante a cambio del regalo de lo que lo es todo?

    14. Mas debemos estar preparados para semejante regalo. 2De modo que comenzaremos el día dedicando diez minutos a los pensamientos que siguen a continuación, con los cuales también lo concluiremos por la noche:

    3Cuando me curo no soy el único que se cura.

    4Y quiero com­partir, mi curación con el mundo, a fin de que la enfermedad pueda ser erradicada de la mente del único Hijo de Dios, Quien es mi único Ser.

    15. Permite que la curación se efectúe a través de ti hoy mismo. 2Y mientras reposas serenamente, prepárate a dar tal como recibes, a conservar únicamente lo que das y a recibir la Palabra de Dios para que ocupe el lugar de todos los pensamientos absurdos que jamás se concibieron. 3Ahora nos unimos para curar todo lo que antes estaba enfermo y para ofrecer bendiciones allí donde antes reinaba el ataque. 4No nos olvidaremos de esta función con el transcurrir de cada hora, sino que recordaremos nuestro propó­sito con este pensamiento:

    5Cuando me curo no soy el único que se cura.

    6Y quiero bendecir a mis hermanos, pues me curaré junto con ellos, tal como ellos se curarán junto conmigo.

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